Fue una trágica madrugada del nueve de enero de 1959, cuando ocho millones de metros cúbicos reventaban la presa de Vega de Tera y abrían una brecha de 140 metros. La compañía Hidroeléctrica de Moncabril la había construido tres años antes, a escasos kilómetros del lago de Sanabria, que absorbió el agua y evitó de este modo, una tragedia mayor en los pueblos cercanos.
Ribadelago fue arrasado, en catorce interminables minutos, por la tremenda avalancha de agua, rocas y troncos de árboles. El pueblo quedó sumergido por olas de hasta nueve metros de altura. De los quinientos cincuenta habitantes, casi un tercio de ellos, murieron ahogados. Tan sólo se rescataron veintiocho cadáveres. El resto de los fallecidos, en su mayoría niños, jamás se recuperaron y permanecen aún en el fondo, junto a las ruinas del pueblo de Ribadelago.
¿No puedes ver el documental? Algunos pueden tardar unos cuantos segundos en aparecer, en caso de que no cargue pasados 20 segundos, consulta nuestra AYUDA
Nombre: Catástrofe en Ribadelago




Comentarios cerrados.